La mujer Tauro

mujeres Tauro

Penélope Cruz es del signo Tauro.

La taurina es la mujer que conquista para concebir; atributos le sobran. Tanto Tauro como Libra están regidos por Venus, el planeta del amor y la belleza. Aunque se parezcan en lo referente al amor por lo bello, Libra es más intelectual, y Tauro, más sensual en el sentido primario y concreto del sexo.

La Tauro mujer es la encarnación de la mujer biológica.
Su estrategia consiste en dejarse mirar, porque sabe que en cualquier momento se le acercará alguien para conquistarla. Probablemente hará como que mira a otro, pero (sin que su galán lo advierta) lo estará observando a él. Ella se comunica con calma y apaciblemente; y así hay que hablarle para no alterar su ritmo e inspirarle suficiente confianza, por lo que la conquista llevará cierto tiempo. El caballero no deberá ser demasiado histriónico y mucho menos embustero, porque lo rechazará olímpicamente.
Sin embargo, le dará otra oportunidad, ya que Tauro sabe perdonar. Y si él insiste, ¡todo es posible!… Si lo consigue, la taurina nunca olvidará el episodio: tiene una memoria de elefante.

Ella no se deja llevar por la intuición, sino por los hechos; se tomará todo su tiempo para investigar de dónde viene esa voz que la quiere cautivar y, después de dejar que el candidato muestre todas sus intenciones, sólo entonces decidirá qué hacer.
No se privará de observarlo de arriba a abajo. Llaman la atención sus ojos grandes y algo salientes, y sus pobladas pestañas, que acarician el aire con suaves movimientos. La timidez no le permite declarar su amor. Una mujer taurina sabrá que está enamorada, si siente que el cuerpo se le estremece al ver a su hombre. La atracción que siente será física.
Pero no se entregará fácilmente. La paciencia es su fuerte y no permitirá que nadie la apure. El sexo llegará cuando suceda como un hecho natural, sin forzarlo. La veremos entusiasmada preparando su ajuar de novia o proyectando ideas para su nuevo hogar.

Aunque conozca a su hombre, siempre desconfiará de sus palabras, aun cuando le jure que se casará con ella. La venusina tendrá la prueba de fuego cuando apriete entre sus manos la libreta de casamiento. Para conquistar a una taurina, sólo vale la franqueza. La lealtad será una condición que los unirá. A ella no le agradan las conquistas quijotescas ni que le vendan buzones en papel de seda. No se le ocurra pensar en darle celos. Los celos de una taurina son peligrosos, ¡y mucho!

Aunque es posesiva, no permite que nadie intervenga en sus conflictos: ella misma se encargará de poner en su lugar a quien sea y lo hará en buenos términos. Además de belleza, posee una coquetería natural, desde muy temprana edad. Su referente siempre será su madre, de la que raramente se despegue, aun siendo adulta. Su mente es del tipo práctico. Si bien le gusta tener dinero, no es de las que presumen con lo que posee. Goza de las comodidades sin perder el sentido común. Tener unas buenas sábanas y un colchón mullido, que sólo ella y su amante puedan disfrutar, le resulta suficiente. Los bienes materiales que consigue, los logra sobre la base del amor al prójimo, sin mezquindades.

Como empleada es sumamente confiable. Podemos dejarle a cargo la caja de seguridad de un local, que jamás tendremos problemas. Podemos, incluso, consultarla sobre ciertos negocios, pues tiene bastante olfato para el comercio.

Rendirá mejor que nadie en un puesto en el que no le exijan cambios permanentes, y se sentirá más que feliz jubilándose en el mismo puesto. En el caso de ocupar cargos importantes, como el de ejecutiva por ejemplo, demostrará que es ella quien manda Con buenos modos, pero con firmeza, conseguirá lo que desee de sus empleados. Perseverancia y paciencia son virtudes características de esta mujer.

Signo Tauro