El hombre Tauro

No sólo se ocupan de su propio goce: les agrada compartirlo. Por eso, para elegir a una compañera, se toman todo el tiempo que necesitan. Quieren conocer sus verdaderos sentimientos. No formalizarán la relación hasta saber que le pueden ofrecer un hermoso departamento con vista al río. Tauro ama el dinero. Si el tiempo pasa y en una discusión matrimonial se entera de que lo excluimos de una herencia, la relación podrá peligrar. Si por ésta u otras circunstancias se bifurcan los caminos, nunca dejará a su «ex» en la calle. La honestidad y los buenos modos se pondrán de manifiesto una vez más.
A los Tauro les encanta «concretar» y eso lo repiten en todos los órdenes de la vida.
¡No lo olvidemos! Son dogmáticos al punto de comer «porque ya es la hora», o de servirse postre aunque resoplen por haber comido la entrada y repetido el plato principal. Así es como se pasan la vida acumulando colesterol.
¡La comida los pierde! Por eso, antes que aprender cerámica, será conveniente anotarnos en algún curso de cocina equilibrada.
El hombre de Tauro es un trabajador nato. Si encuentra a una mujer que lo acompañe en su trabajo, será más que feliz. Claro que no lo hemos elegido para que trabaje sin parar. Si le cuestionamos el exceso de preocupación que pone en el trabajo, nos contestará lacónicamente: -«Tú me conociste así…» Y claro, ¡tiene razón!
A los hombres Tauro les cuesta ponerse en el lugar del otro y suelen fallar en la comunicación. Podremos asistir a diálogos con su pareja, donde él se limita a decir sí o no, mientras que su mujer casi recita un monólogo.
Precisamente, un taurino no debería estar detrás de un mostrador tratando de vender algo. Si lo hace, no le agregará al producto más de lo que tiene. Por el contrario, pondrá todo su ingenio cuando se dedique a la venta inmobiliaria. No pondrá límite a su verborragia cuando se trate de contarnos las bondades y comodidades de una casa que quiera vendernos.

Signo Tauro