El jefe Libra

Si tenemos un jefe nacido en el signo Libra, es seguro que nunca nos abandonará. Ni bien advierta que su colaborador es idóneo, tratará de conservarlo. Poseerá el don de atraernos con los finos hilos de su magnetismo mental.
Secretamente, los jefes de este signo no toman una decisión sin consultarnos.
Esta especie de dios griego, de mente amplia y apertura interior, podría organizar hasta nuestras noches si se lo pidiéramos, además de revelarnos el destino de nuestra existencia. Su modo de ser es el que se ha consolidado gracias a la experiencia, y considera que el mundo no funcionaría sin reciprocidad y cooperación, fundamentales para toda relación laboral.
Así, aunque tenga las decisiones tomadas, consultará con su empleado hasta si debe llevar paraguas, o no, antes de salir de la oficina. Cuando lo veas inmóvil y con la mirada perdida, no será porque fue atacado por un gas paralizante, sino por que la incertidumbre se apoderó de todo su ser.
Tal vez piense que llegó la hora de despedirte, o no… Pero cualquiera sea su decisión, será equilibrado y justo a la hora del veredicto. En ese caso, debes ensayar prontamente alguna lisonja efectista, como por ejemplo, hablarle de la habilidad que posee para llevarse bien con todo el mundo.
Esto hará que te tienda una mano y te considere en tales circunstancias, dándote la oportunidad de quedarte en tu trabajo, aunque sea un mes más. Claro que los ruegos deben ser acompañados por escenas melodramáticas, que incluyan gotas bien gordas en tus mejillas.

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