La mujer Géminis

Ya en la adolescencia se nota su tendencia a tomar una actitud de conquista, incluso antes que el hombre. Ella sabe que con su poder de convicción, su humor y su alegría, simplemente embelesa. Es tan cerebral que si él no se pone al día con ella, lo superará, y pronto se distanciarán. Él deberá ser más suspicaz e inteligente que ella, para poder sobrellevar las intensas discusiones que iniciará una y otra vez. Su versatilidad le traerá problemas, porque le cuesta definir sus gustos.
Lo peor es que esta indefinición también se aplica a sus sentimientos, que son confusos. La curiosidad y la dispersión no afectarán sus estudios. Su potencial artístico le permitirá hacer pie en varias ramas del arte.
La gemela no se quedará quieta un solo instante. Si una amiga geminiana nos invita a salir, preparemos los zapatos más cómodos, pues nos llevará por la calle a un ritmo que quizás no podamos seguir. Incluso, podemos perderla de vista entre la multitud. Las Géminis tienen serios problemas en su vida afectiva: se confunden y les cuesta lograr estabilidad en el matrimonio.
Marilyn Monroe es un ejemplo de lo antedicho. Quiso reemplazar la familia que no tuvo -creció en un orfanato- por la familia artística y creyó lo que le decía esa gran «fábrica de mentiras» que es Hollywood. Creó un nuevo personaje femenino y fue adorada por el público, que le escribía miles de cartas por semana. Tiempo después, Marilyn se cansó de su papel de diva sexy y quiso empezar una vida nueva.
Pero su pasado le pesaba demasiado y se sumió en una profunda depresión. Sentimentalmente, fue de desilusión en desilusión hasta el suicidio. ¡No debemos pensar que ése es el destino de las geminianas! La carta natal de Marilyn revela un desequilibrio con Neptuno en oposición a la Luna desde su ascendente. En su condición de geminiana, esa oposición fatal alimentó aún más la fantasía del suicidio.
No es cierto que las mujeres que son bonitas, son tontas. La geminiana puede ser apasionantemente varonil cuando discuta con un grupo de hombres sobre política. No te engañes: habrá otras geminianas que conozcan todas las recetas de tortas y, además, sabrán dar consejos a las más jóvenes sobre cómo atrapar a un hombre.
La geminiana puede dar lugar a malos entendidos que ella misma provoca, porque suele distorsionar los hechos y juzgar erróneamente a las personas. Deberá agudizar sus sentidos para arreglar entuertos que involucran a sus más íntimos amigos.
Géminis puede hacernos reconocer el aroma de la albahaca en las sierras y llevarnos a ver un espectáculo sin pagar la entrada… Como la dualidad es parte de su ser, no siempre se comporta de una manera inocente. Si llegan a provocarla en una discusión, su lengua se afila hasta cortar el aire y derrotar definitivamente a su oponente.
Todo terminará bien, pues sus enojos son pasajeros, excepto con una escorpiana o una sagitariana.
Su sexualidad es un tanto compleja, porque tiende a la dispersión. En los momentos de mayor intimidad, su amante puede acusarla de no concentrarse en el acto amatorio. Ella se sentirá muy invadida cuando le digan semejante cosa, pues nadie debe decirle en qué pensar o cuándo hacerlo. Su pareja debe hacer un curso de educación sexual astrológica, ya que lo primero que tiene que aprender es a meterse menos en sus elucubraciones. Pero no nos extrañemos si un día ella le dice: «siempre lo mismo, ¿por qué no usas tu imaginación?». Puedes disfrazarte, de vez en cuando, para dar un toque de exotismo, ya que la rutina la aburre. Si todo esto no da resultados, tendremos que convencernos de que la gemela pretende practicar el amor libre o el matrimonio en libertad.
Deberemos acostumbrarnos a sus súbitos cambios, como cuando abandona el temperamental amor y nos trata con fría indiferencia. Paciencia, ya se le pasará. Es tan versátil que siempre escucha música: mientras maneja o cuando pica una cebolla. Necesita «llenar» los espacios de silencio. No puede entender cómo los demás no somos flexibles, si para ella la adaptabilidad es cosa de todos los días. La geminiana se acomoda a todas las circunstancias. Si la invitamos a nuestra casa de verano, en un instante acomodará sus valijas y en una forma decidida emprenderá el viaje. Si no hay camas suficientes, ella no tendrá ningún inconveniente en dormir en el suelo con tal de divertirse… Pero mejor no entremos a su habitación: encontraremos en su mesa la pasta de dientes al lado de la crema bronceadora, su mejor vestido encima de su toalla mojada y las colillas de cigarrillo esparcidas en todos los ceniceros. Es muy común que tenga este hábito. Pues, siempre tiene que darle algo que hacer a sus manos. Además, no puede dejar de hacer dos cosas a la vez.